Contexto económico

La coyuntura actual que precede a la campaña agrícola 2021-2022 estuvo marcada, en el primer trimestre de 2021, por la desaceleración del crecimiento de la actividad económica, medido por el producto bruto interno trimestral desestacionalizado (INEI 2021a), como resultado de la cuarentena y restricciones focalizadas para controlar la segunda ola de contagios por la COVID-19.

No obstante, la vacunación progresiva de la población peruana contra la COVID-19 permite avizorar un futuro con optimismo. En efecto, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística e Informática (2021b), durante mayo de 2021, el índice mensual desestacionalizado de la producción nacional aumentó en 3,4%, con respecto al mes inmediato anterior.

Por su parte, durante el año 2020, la actividad económica agrícola no estuvo exenta de recibir el impacto de la COVID-19 a través de tres canales de transmisión: (i) restricción de liquidez, derivada de la menor demanda y caída del precio en chacra, (ii) dificultad en la disponibilidad de mano de obra, y (iii) aumento de la pobreza monetaria rural de 40,8% a 45,7% (INEI 2021c).

A pesar de ello, para dicho año, el valor bruto de producción de la actividad agrícola, a precios constantes de 2007, aumentó en 3,4%. De acuerdo con la naturaleza de los cultivos, el mayor dinamismo de la producción se observó en los cultivos permanentes, con una tasa de crecimiento de 5,3%. En tanto, la producción de cultivos transitorios evidenció una menor tasa de crecimiento, de 1,2%.

Durante el año 2020, el valor bruto de producción de los cultivos transitorios, a precios constantes de 2007, exhibió dos patrones de comportamiento. En primer lugar, durante el primer semestre, la producción de cultivos transitorios exhibió una evolución favorable, acumulando una tasa de crecimiento interanual de 6,6%.
Al respecto, cuando en el mes de marzo de 2020 se dictaron las medidas de confinamiento, la mayoría de los cultivos transitorios se encontraban instalados, es decir, listos para la cosecha como suele ocurrir principalmente durante el segundo trimestre.

No obstante, durante el segundo semestre de 2020, la producción de los cultivos transitorios se contrajo en 7,3%, con relación al mismo periodo del año anterior. La producción de los cultivos transitorios en este periodo tiene como origen las hectáreas sembradas que se ejecutaron entre febrero y julio de 2020, las mismas que disminuyeron. Este periodo coincidió con las cuarentenas, confinamientos y restricciones impuestas por el Gobierno peruano en mérito al brote y propagación de la COVID-19.
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Si bien, durante el año 2020, se observó un incremento de la producción de los cultivos transitorios; no obstante, el precio promedio en chacra que recibió el productor agrícola, por generar dicha producción, registró una disminución de 1,5%, debido a las irrupciones generadas por la COVID-19, a través de la oferta y la demanda. Tras la caída interanual del índice de precio en chacra durante el primer trimestre, se verificó una recuperación del precio entre abril y julio. Sin embargo, a partir de agosto hasta el cierre del año 2020, el índice de precio en chacra disminuyó de forma sostenida, a la vez que también disminuye la producción.
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Entre enero y mayo de 2021, el valor bruto de la producción de la actividad agrícola, a precios constantes de 2007, disminuyó en 3,4%. Este resultado adverso se explica por la poca disponibilidad del recurso hídrico que retrasó las siembras. La producción más afectada se registró en el arroz (-21,3%), maíz amarillo duro (-5,5%) y maíz amiláceo (- 17,3%).
Lo anteriormente expuesto motiva la necesidad de garantizar la seguridad alimentaria en el Perú, para el año 2022, la cual depende de la próxima campaña agrícola 2021-2022, que inicia en agosto próximo.
 
"Gestión Participativa es una iniciativa del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura"
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