MAÍZ AMARILLO DURO
Importancia económica del maíz amarillo duro
El maíz amarillo duro es un importante insumo para la industria de los alimentos balanceados, aunque en los últimos años ha decrecido su participación en la generación del valor bruto de producción de la actividad agrícola, actualmente es de 3,7%, a precios constantes de 2007. En comparación al año 2015, la producción de maíz amarillo duro como porcentaje del VBP agrícola disminuyó de 4,9% a 3,7%, lo cual es consistente con la caída de 3,8% en promedio anual de la superficie cosechada entre el 2015 y 2019.
La producción de maíz amarillo duro tiene lugar en dieciocho de los veinticuatro departamentos del país; no obstante, el 71,6% de la producción nacional se concentra en cinco departamentos, a saber, San Martín (24,1%), Amazonas (14,6%), Piura (12,4%), La Libertad (10,3%) y Lambayeque (10,2%).
Durante el año 2019, la producción nacional de maíz amarillo duro aumentó mínimamente en 0,5%, la que fue contrarrestada por la caída en la producción de Ancash (6,4%), Ica (2,3%), Lambayeque (16,8%) y Loreto (8,3%). En efecto, la caída en la producción de estos departamentos restó 3,6 puntos porcentuales al resultado de la actividad
Características de las unidades agropecuarias
De acuerdo con el IV Censo Nacional Agropecuario 2012 (IV CENAGRO 2012), los productores que se dedican al cultivo del maíz amarillo duro ascienden a 198 563, las mismas que ocupan una superficie de 261 577 hectáreas, y representan el 13,7% de la superficie agrícola con cultivos transitorios.
En lo referente a la estratificación de las unidades productivas en función a su tamaño, según el INEI, se consideran pequeñas unidades agropecuarias a aquellas que conducen menos de cinco hectáreas. En tanto, las unidades agropecuarias que conducen desde cinco hasta cincuenta hectáreas se ubican en el estrato de medianos productores. A su vez, los grandes productores es el estrato compuesto por las unidades agropecuarias que conducen más de cincuenta hectáreas de superficie cultivada
La estructura productiva del maíz amarillo duro se caracteriza por el predominio de pequeñas unidades agropecuarias. En efecto, los pequeños productores representan el 63,7% del total y ocupan el 32,7% de la superficie cultivada. En otros términos, el tamaño promedio de la superficie manejada por los pequeños productores es de 0,7 hectáreas. En cambio, este promedio sube a 9,0 hectáreas cuando se trata de los grandes productores. Estos resultados revelan una alta fragmentación de la tierra entre los pequeños productores, limitando su competitividad, su poder de negociación en el precio en chacra del cultivo, bajos niveles de productividad, entre otros.
Respecto al grado de articulación de los productores maiceros con los mercados, el IV CENAGRO 2012 señala que el 80,2% de la superficie cultivada de maíz amarillo duro se orienta a la comercialización (venta en los mercados), siendo este porcentaje uno de los más altos después del arroz (91,6%). El cultivo del maíz amarillo duro cuyo uso final es como alimento para sus animales alcanza el 19% de la superficie cultivada
Cadena productiva según la oferta y la utilización
Según la oferta y utilización (año 2018), valorizado a precios de comprador, señala que el monto de los márgenes de distribución generados por la producción nacional e importación de maíz amarillo duro asciende a S/ 117 millones, siendo la valorización por los márgenes de comercio y márgenes de transporte de S/ 111 millones y S/ 6 millones, respectivamente. Si al valor de la producción nacional y las importaciones se le añade también el impuesto al valor agregado no deducible y los derechos de importación, entonces el valor de la oferta total de maíz amarillo duro fue de S/ 3 609 millones
La oferta total del MAD es utilizada como insumo en el proceso productivo de las actividades económicas, dentro de las cuales destaca en primer lugar la actividad de crianza de animales a donde se dirige el 43,8% de la oferta, seguido de la industria de alimentos preparados para animales cuya demanda intermedia por MAD representa el 35,3% de la oferta. Ambas actividades económicas demandan este insumo para la producción de alimentos con los que se nutren los distintos tipos de aves (de engorde, postura y reproductoras) y para la crianza de porcinos. El resto de la oferta es distribuido a la demanda intermedia, entre procesamiento y conservación de carnes (12,3%), y otras actividades (8,5%)

Para el año 2018, la oferta total de alimentos balanceados fue de S/ 6 223 millones, la cual está compuesta en mayor proporción por la producción nacional (S/ 4 799 millones), las importaciones (S/ 548 millones) y el resto los márgenes de comercialización e impuestos.
El destino principal de esta oferta es la industria avícola y porcícola participando con el 37,4%, seguido de gastos de hogares (alimentos para perros, gatos, pájaros, peces) con 35,6% y en menor proporción las exportaciones con un 12,6% y la acumulación de stock con 2,1%
Comercialización de maíz amarillo duro
En el periodo 2007 – 2019, se aprecia que la importación de maíz amarillo duro ha ganado participación en la oferta total aumentando su cuota de 58,2% (año 2007) a 74,8% (año 2019), lo cual es consistente con el crecimiento promedio anual de 7,6% que exhibió la importación en dicho periodo. En contraste, para el mismo periodo, la producción nacional de maíz amarillo duro creció, en promedio, a razón de 1% por año
Cabe señalar que entre los años 2013 y 2017 el crecimiento de la importación de maíz amarillo duro estuvo por encima del 10%; para el año 2018 y 2019, se registra un menor crecimiento de 5,1% y 6,7% respectivamente en el volumen importado, alcanzando la cifra récord de 3,8
millones de toneladas durante el 2019. El crecimiento se debe a la mayor demanda de la población por carne de aves y de porcino, que para cuya elaboración de alimentos balanceados el maíz amarillo duro es un insumo básico. Esto se ve reflejado en el crecimiento anual del 7% del sector avícola y del 4% del sector porcícola.

Hasta el año 2018, las importaciones provenientes de Estados Unidos, representaban el 93,7% del total importado, gracias a los beneficios del Tratado de Libre Comercio entre Perú y Estados Unidos, vigente desde el año 2009, que propició el mayor ingreso de maíz americano libre del pago de aranceles hasta completar una determinada cuota, la cual aumenta año tras año.
Sin embargo, para el año 2019, Argentina se convierte en el principal país proveedor, (2 747 mil toneladas) con una participación del 67% del total de importaciones, desplazando al maíz importado de Estados Unidos que pasó a representar el 30,5%; explicado por la suspensión temporal de un tratamiento arancelario solo favorable a las importaciones provenientes de los Estados Unidos, para la aplicación de un arancel único de 0% a las importaciones de todos los países, es así que competitivamente Argentina desplaza a los Estados Unidos, situación que debe mantenerse en tanto la Franja de Precios del maíz amarillo lo permita.

Los altos volúmenes importados, se deben a la menor producción nacional y a la presión de la demanda interna, en especial de la industria de alimentos balanceados (principalmente avícola). El producto importado por la industria avícola y porcícola nacional equivale al 89% del grano de maíz amarillo duro, que está constituido básicamente por carbohidratos, el 11% restante, que es el germen, es extraído del grano para ser utilizado por la industria de aceite de maíz de Estados Unidos, un elemento más que incide en el precio del producto importado
Resaltar que la calidad del maíz amarillo duro peruano es muy superior a la calidad del producto importado, dada su frescura, menor riesgo a la presencia de hongos, alto valor proteico, buena concentración de caroteno y mayor energía metabolizable. Por esta razón, el avicultor y porcicultor nacional demanda maíz amarillo peruano casi en su totalidad pero, frente a la limitada o nula capacidad negociadora del productor nacional, se le ofrece a un precio similar al importado, que no reconoce plenamente las características del maíz peruano.
Dinámica de siembras, cosechas y producción
El cultivo del maíz amarillo duro, se conduce bajo condiciones de secano (52%) y riego (48%), según el IV CENAGRO (2012). La siembra bajo riego se realiza principalmente en la costa, mientras que la siembra bajo secano está condicionada a los periodos de lluvia, siendo predominante en la selva
Durante la campaña agrícola las siembras de maíz amarillo duro revelan dos periodos marcados, la primera abarca los meses de agosto a octubre con el 36,5% del total de la superficie y, la segunda, de febrero a marzo con el 20,5%. Las mayores áreas del primer periodo corresponden principalmente a los departamentos de selva: San Martín y Loreto. Mientras que, para el segundo periodo las áreas sembradas corresponden a los departamentos de Piura, Ica, Lima y San Martín principalmente.
Si se toma en consideración que el tiempo que transcurre entre siembra y cosecha es de cinco meses, conocido como periodo vegetativo, el mismo que puede estar condicionado por diversos factores, tales como las variedades del cultivo, el manejo agronómico, las zonas de siembra, condiciones climáticas, entre los más importantes; entonces, la cosecha y la producción resultante tiene lugar dentro de un año calendario (enero – diciembre).
En el gráfico siguiente se muestra el comportamiento estacional de la superficie sembrada y la superficie cosechada que le corresponde. Con un periodo vegetativo de cinco meses, la cosecha de arroz se inicia en enero. Por lo tanto, las siembras que dieron origen a la cosecha de enero debieron iniciarse en el mes de agosto del año anterior.
Como consecuencia de lo anterior, la siembra y la cosecha del arroz se concentran en determinados meses. Así, entre agosto a octubre y febrero a marzo se instala el 57,4% correspondiendo para el primer periodo en selva y el segundo periodo a las siembras principalmente de costa. Por lo que a dicha concentración de siembras, le corresponde las mayores cosechas entre enero a marzo y de junio a agosto, que representa a su vez el 58,3% del total cosechado del año calendario.

La producción de maíz amarillo duro se concentra hacia el segundo semestre, donde se produce el 52,2% del total nacional. La producción en dicho periodo corresponde a la agricultura bajo riego principalmente. Los meses de junio, julio y agosto son los de mayor producción de maíz amarillo duro (32,1%) alcanzando en promedio un nivel de 409,8 mil toneladas. Cabe resaltar, que el comportamiento de la producción depende no solamente de la superficie cosechada, sino también del rendimiento productivo. Las condiciones climáticas y la conducción de la actividad bajo riego hacen que se obtengan buenos rendimientos productivos.
Mientras en la zona de la selva, San Martín genera el 86,0% de la producción de maíz amarillo duro entre enero a marzo y junio a agosto, asimismo, la mayor producción de Loreto se da entre los meses de setiembre a enero, con 77,4%.

Las siembras ejecutadas entre agosto y diciembre de 2019 sumaron 125,1 mil hectáreas, lo que equivale a un aumento de 9% respecto al mismo periodo de la campaña 2018-2019. Esta variación positiva determinó que entre enero y mayo de 2020 las cosechas de maíz amarillo duro aumentara de 93,3 mil hectáreas a 98,6 mil hectáreas, es decir, 5,7% más.
De otro lado, entre enero y mayo de 2020 el área sembrada de maíz amarillo duro disminuyó en 25%, por lo tanto, se espera una significativa reducción de la superficie cosechada para el siguiente periodo del año en curso (mayo – agosto).
En términos acumulados, el avance de siembras de maíz amarillo duro para el periodo agosto 2019 – mayo 2020 fue de 206,9 mil hectáreas, equivalente a una caída de 7,5% en relación al mismo periodo de la campaña 2018-2019