Quinua

QUINUA
 
 
Importancia económica de la Quinua

La quinua junto a la cañihua y la kiwicha o amaranto son granos andinos que tienen más de cinco mil años de historia en nuestro país, siendo el centro de mayor diversidad genética, la cuenca del Lago Titicaca, espacio geográfico que se comparte con el vecino país de Bolivia, en donde se conserva la mayor diversidad biológica de estas especies, así como sistemas ancestrales ingeniosos de cultivo, y una cultura alimentaria que incorpora a estos valiosos productos.

Las culturas preincas y en particular los Incas, tuvieron a los granos andinos junto a la papa y el maíz, como la base de su alimentación que les permitieron alcanzar un gran desarrollo y expansión en América del Sur; sin embargo, con la llegada de los españoles pasaron a ser cultivos marginales, los cuales, gracias al conocimiento y tradición de las familias de las comunidades alto andinas, fueron conservados hasta nuestros tiempos.


Cabe destacar que antes del 2005, el Perú exportaba entre 250 a 350 toneladas al año; a partir del citado año empezó a crecer progresivamente hasta el año 2012 llegando a las 10,600 t; y son los años 2013 y 2014 los que mostraron un gran crecimiento que casi cuadruplico las exportaciones del año 2012; de allí en adelante se ha continuado creciendo y en los últimos tres años se han logrado exportar alrededor de 50 mil toneladas anuales a más de 50 países. Lo que mayormente se exporta es quinua perlada o desaponificada, sin embargo, ya existe avances importantes por parte de la agroindustria peruana respecto a la generación de productos en base a granos andinos con un mayor valor agregado, lo cual viene generando más ingresos y más puestos de trabajo.


La participación de la quinua en la generación del valor bruto de producción de la actividad agrícola, es de 0,5%, a precios constantes de 2007. Su participación ha sido estable en los últimos cuatro años respecto a la mayor participación alcanzada en los años 2014 y 2015
La producción de quinua tiene lugar en dieciséis de los veinticuatro departamentos del país; no obstante, el 84% de la producción nacional se concentra en cuatro departamentos, a saber, Puno (44%), Ayacucho (17,6%), Apurímac (12,6%) y Arequipa (9,4%).
 

 
Durante el año 2019, la producción nacional de quinua aumentó en 3,5%, la misma que fue determinada por la mayor producción de Puno (1,8%), Apurímac (22,1%) y Arequipa (114,4%). En efecto, el incremento en la producción de estos departamentos contribuyó en 8,3 puntos porcentuales al resultado de la actividad.

Características de las unidades agropecuarias

De acuerdo con el IV CENAGRO 2012, las unidades agropecuarias que se dedicaban al cultivo de quinua ascendieron a 68 739, las mismas que ocupan una superficie de 23 971 hectáreas, que representaron el 1,3% de la superficie agrícola con cultivos transitorios.

En lo referente a la estratificación de las unidades productivas en función a su tamaño, según el INEI, se consideran pequeñas unidades agropecuarias a aquellas que conducen menos de cinco hectáreas. En tanto, las unidades agropecuarias que conducen desde cinco hasta cincuenta hectáreas se ubican en el estrato de medianos productores. A su vez, los grandes productores es el estrato compuesto por las unidades agropecuarias que conducen más de cincuenta hectáreas de superficie cultivada.

De acuerdo con la estratificación del INEI, la agricultura familiar es la más representativa en el cultivo de la quinua. En efecto, el 71,9% de las unidades productivas realizan su actividad económica en áreas menores a cinco hectáreas y ocupan el 37,9% de la superficie cultivada. En otros términos, el tamaño promedio de la superficie conducida por los pequeños productores es de aproximadamente un quinto de hectárea. De manera que la tenencia de la tierra está altamente fragmentada entre los pequeños productores, lo cual incide negativamente en la competitividad del pequeño productor en términos de pérdidas en las economías de escala, aumento de los costos de transacción de los productores tanto en la adquisición de insumos como en la venta de sus productos, baja productividad, entre las más importantes.

En cambio, los productores de gran escala, a pesar de representar solamente el 2,1% del total, controlan el 22,9% de la superficie cultivada. Es decir, un productor de tamaño grande maneja en promedio 3,8 hectáreas.

 
En lo concerniente al grado de integración de los productores de quinua con el mercado, según el IV CENAGRO 2012, el 68,4% de la superficie cultivada de quinua se orienta para el autoconsumo, principalmente como alimento de los hogares rurales; el 30,7% se distribuye para la venta y apenas el 0,9% como auto insumo. No obstante, es importante precisar que en los últimos años la producción y comercialización de la quinua han aumentado su participación tanto en el mercado interno como externo, por ser considerada como uno de los súper alimentos (bondades nutritivas).
 
Cadena productiva según la oferta y la utilización
Los cuadros de oferta y utilización no contienen de manera explícita a la categoría de producto quinua. Sin embargo, las estadísticas oficiales del MINAGRI dan cuenta que casi la totalidad de la oferta de quinua está compuesta de la producción nacional (99,9% para el año 2018) y que en los últimos años una mayor proporción de la oferta nacional se destina a la exportación. Así por ejemplo, en el año 2018 el volumen de exportación de quinua fue de 51,5 mil toneladas, el cual representa el 59,9 de la producción nacional60. En tanto, para el año 2014, la exportación de quinua, en volumen, como proporción de la producción nacional fue de 31,6%. Además de las exportaciones, en el mercado interno la producción de quinua es demandada como insumo para la preparación de comidas en restaurantes, habiéndose diversificado sus formas de presentación culinarias: croquetas, tortillas, ensaladas, así como también en la línea de postres.


Asimismo, en la actualidad se encuentra en las tiendas de autoservicio, quinua con mayor valor agregado como harinas, hojuelas, waffles, néctar, refrescos, extruidos, entre otros, los mismos que son recomendados por expertos en nutrición para ser incluidos en las denominadas loncheras saludables y para los diversos segmentos de consumidores.

Dinámica de siembras, cosechas y producción

De acuerdo con el comportamiento de la dinámica productiva de la quinua, medido a través de los números índices de la producción, superficie cosechada y rendimiento por hectárea, se observa que la producción creció en promedio a un ritmo acelerado de 20,1% anual entre los años 2007 y 2014. Cabe señalar que en el 2014 el Perú logra una producción récord de 114 725 toneladas, como resultado de la promoción del cultivo ante el acuerdo de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en virtud del cual se declaró el 2013 como “Año Internacional de la Quinua”, en reconocimiento a la tradición de los pueblos andinos por conservar un cultivo de excepcionales valores nutritivos. Entre los departamentos que incrementaron más su producción destacan Arequipa y Lambayeque, cuya superficie sembrada en la campaña 2013-2014 fue de 1 400 hectáreas (que representó 35 veces lo que se sembró en la década de los noventa) y 7 487 hectáreas, respectivamente, lo cual propició un exceso de oferta con la consiguiente caída de precios en chacra a partir del segundo semestre del año 2014.

Producto de lo anterior y en menor grado por factores climáticos adversos en las zonas productoras, las cosechas se redujeron a niveles de 79,3 mil toneladas en el 2016, para luego volver a recuperarse progresivamente.

Durante el periodo 2007 – 2019, el crecimiento que mostró la producción de quinua estuvo sostenido principalmente en la ampliación de áreas cosechadas (7% por año), más que por la mejora del rendimiento (2,2% por año).

Si se toma en consideración que el tiempo que transcurre entre siembra y cosecha es de seis meses61, conocido como periodo vegetativo, entonces, la cosecha y la producción resultante tiene lugar dentro de un año calendario (enero – diciembre).

En el gráfico se muestra el comportamiento estacional de la superficie sembrada y la superficie cosechada que le corresponde. Con un periodo vegetativo de seis meses, la cosecha de quinua se inicia en marzo. Por lo tanto, las siembras que dieron origen a la cosecha de abril debieron iniciarse en el mes de octubre del año anterior.

Como consecuencia de lo anterior, la siembra y la cosecha de quinua se concentran en determinados meses. Así, entre setiembre y noviembre se instala el 82% de la superficie sembrada de quinua, la mayor parte bajo secano y con las primeras lluvias que se presenten en la sierra. A dicha concentración de siembras le corresponde la superficie cosechada del periodo abril – junio, que representa a su vez el 73% del total cosechado del año calendario.


La mayor producción de quinua se genera entre los meses de abril y junio, con 78,3% del total, siendo abril el mes donde la producción alcanza su pico (32,5%), con un nivel promedio de 28,5 mil toneladas.
 
La distribución mensual de la producción, según departamentos varía en función a la estacionalidad que caracteriza a las zonas productoras de quinua. Es así como Puno, principal productor del país, tiene el mayor aporte en la oferta entre los meses de marzo, abril y mayo. Ayacucho, por su parte, tiene incidencia en la oferta del primer semestre. Finalmente, Apurímac aporta a la oferta entre mayo y julio.

Las siembras ejecutadas entre agosto y diciembre de 2020 sumaron 63,9 mil hectáreas, lo que equivale a un aumento de 0,7% respecto al mismo periodo de la campaña 2018-2019. Esta variación positiva determinó que en los primeros cinco meses de 2020 la superficie cosechada de quinua aumentara de 48,3 mil hectáreas a 52,4 mil hectáreas, es decir, 8,3% más.

 
En términos acumulados, el avance de siembras de quinua para el periodo agosto 2019 – mayo 2020 fue de 66,7 mil hectáreas, lo que equivale a una disminución de 1,9% en relación al mismo periodo de la campaña 2018-2019.
 



 

 


 

"Gestión Participativa es una iniciativa del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura"
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