El Perú posee 27 de los 32 climas existentes en el mundo, según la Clasificación Climática de Thornthwaite y es considerado uno de los doce países megadiversos en el mundo, según la Declaración de Cancún (2002), reconocido por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. Todos estos reconocimientos se demuestran porque el Perú, eminentemente, posee una compleja geografía en la cual se pueden destacar las elevaciones de la Cordillera de los Andes y las corrientes del Pacífico, las cuales determinan la conformación de climas y paisajes generosamente diversos que se reflejan a lo largo de la costa desértica, la puna o la selva tropical de la cuenca amazónica, confluyendo en un territorio de gran variedad de recursos naturales39 Ubicado en el trópico, El Perú, debería presentar un clima cálido y lluvioso durante todo el año por encontrarse en el área de influencia de la zona de convergencia intertropical (ZCIT), sin embargo, factores modificadores del clima como la cordillera de los andes, la corriente de Humboldt, la presencia del anticiclón del pacifico, entre otros, influyen y determinan la diversidad de climas que posee. En su configuración regional, el Perú como parte de Sudamérica, exhibe variaciones latitudinales de norte a sur, e importantes asimetrías de este a oeste en todo el continente, que son forzadas por la presencia de la cordillera de los Andes, los cambios en el ancho de la masa continental (ancho en latitudes bajas y angosto en latitudes medias), y las condiciones de frontera impuestas por el Pacifico frio del sudeste y el Atlantico cálido sur-ocidental (Garreaud et al 2009). Esto configura la variabilidad climática en la cual se desarrollan los cultivos alimenticios de la Agricultura Familiar, los cuales, se encuentran distribuidos en 84 zonas de vida, de acuerdo al sistema de clasificación bioclimática de Holdridge4
Los elementos y factores del clima de una región, constituyen componentes determinantes de la productividad en la agricultura. El techo biofísico de rendimientos alcanzables en una región puede ser representado por el rendimiento potencial. Los cultivos pueden obtener rendimientos potenciales cuando crecen en ambientes para los cuales están adaptados, sin limitaciones de agua o nutrientes y con un manejo óptimo de plagas (Evans and Fisher, 1999). En sistemas bajo secano, el rendimiento potencial estaría determinado por la radiación solar, la temperatura y la precipitación, asumiendo que todos los demás factores controlables son manejados en sus niveles óptimos. El rendimiento potencial podría ser representado también por los rendimientos obtenidos a nivel experimental bajo condiciones de crecimiento controlado. Por ejemplo, estudios científicos en Holanda, Nueva Zelanda, Reino Unido y USA han demostrado que a nivel experimental el rendimiento de papa puede alcanzar hasta 100 t/ha. Países como Canadá, Holanda, USA y Bélgica alcanzan rendimientos promedio superiores a 40 t/ha., en condiciones de nivel tecnológico medio y alto. El conocimiento y manejo adecuado de los factores de producción como el genotipo, clima, agua, suelo y manejo agronómico resultan decisivos para alcanzar buenos rendimientos en la actividad agraria.
PERSPECTIVAS AGROCLIMÁTICAS
Pronóstico estacional del clima para el período julio-noviembre 2020
De acuerdo al último pronóstico estacional41 emitido por SENAMHI a nivel nacional, para los meses de agosto-setiembre-octubre (Mapas 1, 2 y 3). Se esperan temperaturas nocturnas entre ligeramente frías a normales en la franja costera y en la vertiente occidental de la sierra centro y sur; mientras que, en la sierra norte y vertiente oriental de la sierra centro y sur, se prevé noches cálidas. En el resto del territorio nacional, se esperan temperaturas nocturnas normales. Asimismo, se esperan temperaturas diurnas cálidas a normales en la región andina y en la selva norte baja y condiciones normales de temperatura máxima en la costa, selva norte alta, selva centro y sur. . Durante este periodo, se esperan niveles de precipitación acumulada entre normal a superior en la región andina y amazónica. Las condiciones climáticas esperadas en el periodo observado tendrían un efecto en el inicio de la próxima campaña agrícola, en la preparación de terrenos, siembra y establecimiento inicial de los cultivos: • Temperaturas máximas y mínimas, normales. Estas condiciones de temperatura serán favorables para el adecuado desarrollo de los cultivos durante el inicio de la campaña agrícola (Mapa 1 y 2, en blanco). Se presentan estas condiciones en gran parte del territorio nacional. • Temperaturas mínimas y máximas ligeramente por debajo de la normal. En las zonas de la franja costera, sierra centro y sierra sur occidental (Mapas 1 y 2, en azul), la emergencia y crecimiento inicial aéreo y subterráneo podría tornarse más lento para los cultivos transitorios. Sin embargo, estas condiciones serían favorables para cultivos transitorios y permanentes con requerimientos de periodos de frío para la inducción de procesos como la tuberización (papa). • Temperaturas máximas y mínimas ligeramente sobre la normal. En algunas regiones de los andes y la selva norte baja, temperaturas máximas y mínimas con tendencia a valores sobre la normal (Mapas 1 y 2, en rojo), podrían implicar un mayor consumo de agua por los cultivos, debido a incrementos en el déficit de presión de vapor (demanda atmosférica) y evapotranspiración del cultivo. Temperaturas esperadas superiores a la normal podrían estar asociadas con la mayor incidencia de plagas. • Lluvia normal. En gran parte del territorio nacional, se prevé niveles de lluvia normal (Mapa 3, en blanco), lo cual permitirá el desarrollo de las labores agrícolas en los periodos habituales. • Lluvias en la categoría normal a inferior. En este periodo no se evidencia deficiencia de lluvias en la mayor parte del territorio nacional l (Mapa 3, en anaranjado)., • Lluvias sobre lo normal. En la selva norte alta, sierra norte oriental y sierra centro oriental, entre otras zonas con tendencia a presentar lluvias sobre lo normal (Mapa 3, en verde), dependiendo de los niveles de precipitación acumulada, los cultivos transitorios o permanentes podrían desarrollar estrés hídrico por exceso (anoxia) sobre todo en suelos arcillosos con mal drenaje. Estas condiciones en general, podrían favorecer la incidencia de enfermedades como pudriciones radiculares, manchas foliares, entre otros síntomas, así como, daños en el producto comercial y pérdidas en el rendimiento de los cultivos. El pronóstico estacional del SENAMHI se basa en el análisis (consenso) de herramientas estadísticas, así como en los pronósticos de los modelos de circulación global, con la participación de especialistas del SENAMHI (Dirección de Meteorología y Evaluación Ambiental atmosférica y las Direcciones Zonales)


Perspectivas de las temperaturas máximas y mínimas
Riesgo agroclimático proyectado para los principales cultivos:
La productividad y la sostenibilidad son objetivos fundamentales en la actividad agraria, lograrlos implica maximizar los rendimientos, y minimizar costos y riesgos. En este sentido, fomentar la eficiencia en el uso de recursos, así como la optimización de procesos en la agricultura, es fundamental.
Para minimizar el riesgo agroclimático, es importante cuantificarlo a través de la valoración de los elementos del clima que pueden constituir amenazas, así como establecer el grado de vulnerabilidad de los cultivos, a cada uno de ellos. La calidad, disponibilidad y oportunidad de esta información en las zonas productoras, es de gran importancia en los programas de monitoreo y gestión del riesgo agroclimático. De otro lado, la planificación adecuada de las siembras, a través del uso de herramientas como la zonificación agroecológica, también tiene un rol importante en la reducción del riesgo agroclimático, así como en el uso adecuado de la Tierra, de acuerdo a su aptitud productiva, a través de la evaluación comparativa entre la oferta del ambiente y la demanda de los cultivos, para asegurar que se alcancen los requerimientos agroclimáticos que determinan su desarrollo óptimo.
El cálculo del riesgo de adversidades climáticas es importante también en el contexto del cambio y variabilidad climática, debido al incremento en la incertidumbre de ocurrencia de eventos climáticos adversos. De acuerdo a las investigaciones, se esperan eventos extremos más frecuentes e intensos, en general. En el caso de ecosistemas complejos como los Andes, que han sido poco estudiados, existe alta incertidumbre respecto a los cambios en el comportamiento de las heladas, granizadas y sequias. Debido a ello, es importante fortalecer la capacidad adaptativa y la gestión del riesgo agrario en sus componentes prospectivo, correctivo y reactivo.
Para el cálculo del riesgo de adversidades climáticas para los cultivos, Marti 1993 propone establecer grados de vulnerabilidad del cultivo, así como, de la probabilidad de ocurrencia de una amenaza en niveles44, como se muestra en siguiente gráfico.
La evaluación de riesgos para los cultivos inició con la identificación del ciclo productivo de los cultivos en las principales regiones productoras a nivel nacional (>50% del área sembrada) y sus brechas de productividad (Cuadro N° 17). La evaluación de amenazas requiere de la provisión de información de pronósticos estacionales de las variables climáticas priorizadas para el análisis; como temperatura máxima, mínima y precipitación. Información de los requerimientos agroclimáticos de los cultivos priorizados en sus rangos óptimos y umbrales críticos por etapa fenológica fue sistematizada para el análisis
Perspectiva de ocurrencia del Fenómeno El Niño
De acuerdo a la Comisión Multisectorial ENFEN, al 13 de Julio 2020, la ocurrencia del fenómeno El Niño, se mantiene el estado de Alerta “No Activo”. En el océano Pacífico ecuatorial, durante junio, las anomalías negativas de la temperatura disminuyeron gradualmente. En promedio, la anomalía de la temperatura superficial del mar (TSM) en la región central (Niño 3.4), respecto a mayo, varió de -0,2 ºC a -0,4 ºC. Asimismo, en la región Niño 1+2, la cual incluye la zona norte y centro del mar peruano, la anomalía de la TSM varió de +0,1 ºC a -0,7 ºC (Grafico N° 13). En lo que va de julio, en la región Niño 3.4 la anomalía se redujo y en la región Niño 1+2 la anomalía continúa disminuyendo (-1 °C). Se espera que las temperaturas del mar continúen hasta fin de año, dentro del rango normal frente a la costa del Perú.
En los próximos dos meses se espera que continúen las anomalías negativas de la temperatura del mar y del aire frente a la costa, debido al paso de ondas Kelvin frías y a la intensificación esperada de los vientos frente a la costa. Estas condiciones fortalecerían la proyección oceánica de las aguas frías del afloramiento costero, así como los flujos con dirección al norte de la circulación marina.
En la región Niño 1+2 (el cual incluye la zona norte y centro del mar peruano), de acuerdo con el análisis experto de las observaciones y los modelos por parte de la Comisión Multisectorial ENFEN, se espera que continúen las anomalías negativas de la temperatura del mar en el Pacífico oriental en lo que resta del año, aunque dentro del rango neutral del Índice Costero El Niño (ICEN). En cuanto a la región Niño 3.4, el pronóstico de los modelos climáticos de centros internacionales para el Pacifico ecuatorial central (región Niño 3.4) indica condiciones frías débiles entre los meses de agosto y enero de 2021. Sin embargo, es necesario observar la configuración de los patrones atmosféricos asociados al enfriamiento del Pacífico central en las próximas semanas para prever la evolución de un eventual evento La Niña en dicha Región.
Durante el período de lluvias (diciembre 2020 a marzo 2021), la Comisión Multisectorial ENFEN estima, para el Pacífico central (Cuadro N° 20), una mayor probabilidad de condiciones neutras (60 %), seguida de condiciones de La Niña (28 %) , mientras que para la región Niño 1+2 que incluye la costa peruana (Cuadro N° 21), la mayor probabilidad corresponde a las condiciones neutras (64 %), seguida de condiciones de El Niño (19 %) y La Niña (17 %)

GESTION DEL RIESGO Y ADAPTACION AL CAMBIO CLIMATICO
En el marco de la Ley N°29664 – SINAGERD, que establece la incorporación de la Gestión de Riesgo de Desastres, en los procesos de planeamiento en todos los niveles de gobierno y la Ley N°28611, Ley General del Ambiente, el Perú está desarrollando una estrategia de gestión del riesgo agrario y de adaptación al cambio climático. El Plan de Gestión de Riesgos y Adaptación al Cambio Climático en el sector agrario 2012 – 2021 (PLANGRACC), desarrollado por Minagri y FAO 2012, ha priorizado 4 peligros climáticos: heladas, sequías, friajes e inundaciones; considerado la recurrencia y el alcance del peligro a nivel nacional.
Como parte de los resultados del análisis de riesgos, se han identificado los distritos con potenciales riesgos debido al peligro y vulnerabilidad.
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Heladas, a nivel nacional, de los 1 729 distritos analizados, 748 distritos tienen riesgo a heladas (con diferentes niveles de riesgo) representando un 43,15 % y que afecta de manera directa a la actividad agrícola, su economía y en consecuencia a pequeños y medianos productores.
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Friaje, a nivel nacional de los 1 729 distritos analizados, 331 distritos tienen riesgo a Friajes (con diferentes niveles de riesgo) representando un 19,14 % del total.
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Sequía, a nivel nacional de los 1 729 distritos analizados, 1 301 distritos tienen riesgo a Sequías (con diferentes niveles de riesgo) representando un 75,25 %.
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Inundaciones, a nivel nacional de los 1 729 distritos analizados, 685 distritos tienen riesgo a Inundaciones (con diferentes niveles de riesgo) representando un 39,62 % y que afectan de manera directa a la actividad agrícola
En las zonas de riesgo identificadas, los planes de ordenamiento territorial y la zonificación ecológica económica, son instrumentos de gran importancia para la gestión de riesgos. Como parte de las estrategias que pueden ser evaluadas para minimizar el impacto del riesgo agrario, se encuentran: los cultivos protegidos, los diseños bioclimáticos, el uso de energía renovable, técnicas para incrementar la eficiencia de uso del agua, desarrollo de variedades adaptadas, técnicas de transformación y procesamiento primario de los cultivos, así como el monitoreo agronómico y de riesgos, a través de la implementación de sistemas de alerta temprana
De otro lado, en el contexto global, un indicador clave como la temperatura global muestra una clara tendencia creciente, con anomalías cercanas a 1°C, en el 2019 (Gráfico N° 14). El inminente calentamiento global afecta directamente el consumo de agua por las plantas y la epidemiología de las plagas y los procesos fisiológicos de los cultivos que determinan la productividad, debido a ello, es importante fortalecer el conocimiento sobre los mecanismos de respuesta los cultivos y las estrategias de adaptación agraria. La respuesta de las plagas frente al calentamiento global es aún incierta debido a que es un fenómeno no lineal y ecológicamente complejo. Así lo demuestra una investigación que encontró que el 41 % de las especies plaga mostraron respuestas conducentes a incrementar los daños, solo 4% exhiben respuestas consistentes con una reducción de los efectos, mientras que el 55% de las especies mostró efectos mixtos (Lehmann et al. 2020). Debido a la importancia de las plagas como factor restrictivo de la productividad de los cultivos, es importante continuar los esfuerzos para lograr un mejor entendimiento de los mecanismos individuales de respuesta, así como de los cambios en la dinámica espacial y temporal en el comportamiento de las plagas, que permita diseñar mejor las estrategias de adaptación agraria.
En este sentido, fortalecer la estrategia de gestión del riesgo agrario y los programas de adaptación al cambio y variabilidad climática, como la implementación de Plataformas de Gestión Agroclimática - PGA (Medida de política 8.1 del Plan Nacional de Competitividad), así como el mayor alcance del seguro agrario catastrófico, contribuirán en la transición de una agricultura vulnerable a una agricultura sostenible.
